Entre baifos, carrozas y mogollones infinitos, el nuevo videoclip del artista grancanario convierte la fiesta en bandera de identidad y diversidad, sellando la unión simbólica entre la UD Las Palmas y el CD Tenerife con un beso que ya es historia visual del archipiélago.
El fenómeno urbano Quevedo vuelve a sacudir la escena musical con el estreno de Ni Borracho, un tema que respira canariedad por cada verso y que ya se perfila como uno de los himnos del Carnaval de Canarias 2026. Pero más allá del ritmo contagioso y las referencias locales, hay un detalle en el videoclip que ha emocionado especialmente: una escena donde dos chicos se besan, uno con la camiseta de la UD Las Palmas y el otro con la del CD Tenerife.
En un archipiélago donde la rivalidad futbolística forma parte del ADN cultural, esa imagen no es casual. Es un mensaje potente. Es diversidad. Es reconciliación. Es un orgullo. Quevedo no solo canta a sus raíces; también abraza la pluralidad de una generación que ya no entiende de etiquetas rígidas ni fronteras emocionales.
La escena, breve pero contundente, simboliza mucho más que un beso. Representa una Canarias joven, libre y orgullosa de amar sin miedo, incluso cuando las camisetas históricamente enfrentadas chocan en el plano. En tiempos donde el debate social sigue presente, el artista apuesta por normalizar, integrar y celebrar. Sin discursos forzados. Simplemente mostrando.
Ni Borracho habla de identidad, de pertenencia, de no querer marcharse jamás de las islas. Y dentro de esa identidad también caben las realidades LGTBIQ+, que forman parte del pulso cultural canario, especialmente en fechas tan significativas como el Carnaval, una fiesta que siempre ha sido refugio de expresión, libertad y transformación.
Musicalmente, el tema mantiene la energía festiva que caracteriza a Quevedo, pero visualmente da un paso más. Porque la música urbana también puede ser altavoz de inclusión. Y cuando un artista mainstream introduce estas imágenes en un videoclip masivo, está contribuyendo a que nuevas generaciones crezcan con referentes diversos y positivos.
En definitiva, Quevedo no solo lanza una canción pegadiza; lanza un mensaje. Canarias es orgullo, es fiesta, es identidad… y también es amor sin etiquetas. Y ese beso, entre camisetas históricamente rivales, ya es una de las imágenes más poderosas del año musical isleño.
Porque sí: no nos mudamos ni borrachos. Y tampoco dejamos de amar.
